Analizan Protocolo para la prevención y atención de casos de violencia de género

Luis Mendoza

En el marco de las actividades conmemorativas por el Día Internacional de la Mujer, el Departamento de Derecho organizó una mesa redonda para analizar el Protocolo para la prevención y atención de casos de violencia de género de la Universidad de Sonora, con la participación de las académicas Lucila Caballero Gutiérrez, María Auxiliadora Moreno Valenzuela, y el docente Rafael Ramírez Villaescusa.

Adria Velia González Beltrones, moderadora de este ejercicio, destacó que el objetivo de esta actividad es coadyuvar en las tareas de difusión del protocolo, así como analizar las acciones que en él se contemplan, tales como la existencia de condiciones de certidumbre de las partes involucradas en la atención de las situaciones y el seguimiento y acompañamiento que se debe brindar a las víctimas.

En su intervención, María Auxiliadora Moreno Valenzuela, académica perteneciente al Cuerpo Académicos de Retos Actuales de las Ciencias Jurídicas, destacó que el protocolo plantea que la Unison no está dispuesta a seguir tolerando actos de violencia de género, por lo que invitó a los asistentes a leerlo, para que en caso de estar en una situación de acoso puedan saber qué hacer para presentar la queja e iniciar el procedimiento administrativo correspondiente.

“Lo que queremos es generar capacitación urgente y de manera diferente a lo que ya se venía haciendo, una capacitación que se centre en el saber hacer, dónde tienen que conocer a detalle el protocolo y cómo se iniciará el procedimiento sin afectar los derechos ni de las personas que se sienten ofendidas, ni las que son acusadas”.

Destacó que a la fecha se han dado pasos importantes para mejorar el procedimiento considerado en el protocolo, tales como la firma de convenio celebrado a principios de marzo entre la Unison y la Fiscalía General de Justicia del Estado de Sonora, que contempla la instalación de módulos en el interior de la Universidad, lo que permitirá una atención pronta y expedita.

Por su parte Lucila Caballero Gutiérrez destacó el nombre del protocolo, centrándose en el concepto de prevención, argumentando que la Organización Mundial de la Salud considera el tema de la violencia como un problema de salud complejo y multifactorial, de ahí la relevancia de que este instrumento contemple acciones y estrategias encaminadas a prevenir la violencia.

“Estamos ahorita con el tema del procedimiento para la remediación, pero antes de llegar a esto ha pasado una serie de actos que nos han llevado a esas situaciones de violencia; estas medidas preventivas consideradas en el protocolo van dirigidas a la comunidad universitaria”.

Caballero Gutiérrez refirió que a través del Programa Institucional por la Equidad de Género se han realizado acciones y estrategias para atender la violencia en el ámbito universitario, a fin de crear una cultura de respeto y tolerancia. Recalcó la importancia de educar en los sentimientos con programas de capacitación en habilidades para la vida y el promover relaciones sanas entre la comunidad universitaria.

“También es importante realizar investigaciones en torno a las normas culturales y sociales que han propiciado la violencia de género; un país que tiene mayor número de investigadores tiene una mejor forma de vida. Hay que involucrar estudiantes, todo esto está previsto en el protocolo, por eso se llama prevención y eso es lo que hay que fomentar”.

Rafael Ramírez Villaescusa, en su intervención, mencionó que es probable que conductas como la violencia, machismo y misoginia estén presentes en nuestro ámbito universitario, pero que igualmente se pueden prevenir adoptando un enfoque integral con un componente preventivo, tales como la capacitación en perspectiva de género, la sensibilización en cuanto al no uso del lenguaje no incluyente y sexista, así como las campañas de difusión en materia de ejercicio de los derechos humanos y de construcción de espacios libres de violencia.

Recalcó que el protocolo de la Unison surge a partir de un proceso de amplia participación, y tiene como objetivos la prevención, seguimiento, atención y sanción de casos de violencia de género, así como la correspondiente atención psicológica y legal para quienes han sido víctimas; se trata, además, de un instrumento administrativo que en su cobertura e implementación no sustituye al marco jurídico ya existente.

“Acertadamente el protocolo se sustenta en los principios de accesibilidad, confidencialidad, debida diligencia, gratuidad, participación conjunta, protección de la dignidad, igualdad y no discriminación, presunción de inocencia, derecho a la información, acción sin daño, atención diferenciada e información adecuada”, expresó el docente integrante del Cuerpo Académico Derecho, Economía, Educación e Instituciones.

Al finalizar su participación, expuso algunas anotaciones sobre las sanciones previstas en el protocolo, y consideró que el reto será socializarlo y lograr que sea conocido por todos los integrantes de la comunidad universitaria; “aunque evidentemente los más vulnerables son los estudiantes, debemos ser conscientes de que todos podemos ser víctimas de los hechos de esta naturaleza, y de que hasta inconscientemente también podríamos ser perpetradores”.

En la mesa de análisis también participaron Selena Saraí Aragón y Diego Romero, estudiantes de la Licenciatura en Derecho e integrantes de la Comisión Estudiantil de Género, quienes estuvieron participando activamente en la discusión para la elaboración del protocolo, mismos que ya han recibido capacitación para dar acompañamiento a víctimas de caso de violencia.